Miro al cielo, no lo encuentro consolador. Estoy sola, existes tú, existen mis pensamientos, existe mi sentir, te amo, te odio, te deseo, te aborrezco, te amo de nuevo, te odio por dejar tus huellas en cada centímetro de mi piel, te amo por ser la razón de mi respirar, te vuelvo a odiar por ser el culpable del latir desenfrenado de este corazón que grita que vuelvas. No escuchas mis latidos, no escuchas mis gritos, eres un sordo, un sordo que no quiere escuchar mi necesidad, mi inagotable deseo, deseo que tú provocaste aquel día que fuiste un ladrón, ¡sí! me robaste el aliento, me robaste la tranquilidad, me robaste el tiempo, me robaste la soledad, soledad que no quiero devuelta, soledad que hoy me niego a aceptar, soledad que me recuerda que fui tuya algún día, días felices, días en que me hiciste conocer el significado de la pasión, días que nos pertenecieron pero que hoy deshechas, si fuiste capaz de olvidarme, fuiste capaz de mentir con cada caricia que me hizo tocar el cielo, cada caricia que hoy es un recuerdo más, un recuerdo que duele en demasía, un recuerdo que me lleva al día que me regalaste la luz de la luna, un recuerdo que me juraste sería el mejor. Falsas promesas, promesas que hoy no tienen validez, pensaste que era una niña dentro de este cuerpo de mujer, cuerpo que fue tu mapa, tu guía para llegar a mí, llegaste a mí y no te bastó con hacerme feliz, querías ser tú la causa de esta infelicidad. Miro al cielo, lo encuentro consolador. Estoy sola, sigues existiendo tú, siguen existiendo mis pensamientos, sigue existiendo mi sentir, te sigo amando, te sigo odiando, te sigo deseando, te sigo aborreciendo y mi desenfrenado corazón sigue gritando que vuelvas, cree estar listo para ser feliz, infeliz, feliz, infeliz de nuevo.
Pase y siéntase cómodo...
sábado, 18 de septiembre de 2010
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Martín y Bárbara
Estaba ella de negro, impecable. Él la mira, cree estar en cielo. Ella se acerca y le dice ¿bailamos? Estupefacto, deja que le tome la mano y van al centro del bar. Primero, empieza ella a mover las caderas al son de la música, invitándolo a que siga el compás, Martín se anima, le coloca la mano donde la espalda pierde su honesto nombre y comienzan una serie de cadenciosos movimientos, aplaudidos por los muchos ojos que hacían el papel de espectadores. Hola me llamo Bárbara, te vi en la barra y me dieron ganas de bailar, sí de bailar- dijo ella- y aquí estamos. Martín estaba mudo, más bien abrumado por tan inesperada propuesta de la que pensaba era la mujer más hermosa en ese lugar. Le tocó aterrizar y soltó un ridículo e inapropiado “gracias”, al tiempo que el rojo naciente en sus mejillas delataba lo sofocado que estaba. Ella, muy animada por la música y en especial por su pareja emprende un periplo por sus más bajos instintos. Ya sabía lo que quería hacer y tenía la certeza que Martín, detrás de esa timidez, le tenía ganas. Él advierte el presuroso acercamiento de Bárbara y se dibujan en su mente imágenes que en un santiamén cobrarían vida. Ella se acerca más y le susurra “¡Ya dilo! Sé que esas ganas tienen mi nombre”.
sábado, 4 de septiembre de 2010
PENSANDO EN MI FUTURO CON ÁNIMO DE LUCRO
Como estudiante de administración, tengo esa parte del cerebro que siempre está pensando en negocios, varias ideas están a fuego lento en mi mente para "my own business", pero hoy saco una y les comparto. ¡Ojo, cuidado me la roba!
Así como las funerarias y clínicas necesitan muertos y enfermos, yo necesito fanáticos. Mi gran inspiración es el asesino- perdón- el papa Bonifacio VIII, de cuya mente salió la magnífica idea de las indulgencias, en palabras de Ramón Illán Bacca, esta eminencia "inventó el jubileo para que los ricos compraran el cielo" (esta misma testa parió lo que hoy conocemos como señales de tránsito, fue Pío Nono- perdón- pionero en ordenar que pintaran líneas blancas en las calles del Vaticano para separar los carruajes de los peatones durante las procesiones, debido a las muertes que hubo en un Año Malo-perdón- en un Año Santo. Pero eso es harina de otro costal).
Como decía, necesito fanáticos para asegurar el éxito de lo que sería mi negocio, desde sus comienzos. ¿Qué tal el eslogan "Olvídate del purgatorio, te llevamos directo al cielo"? ¿Y dónde me dejas el nombre del chuzo-perdón- de la empresa "Indulgencias Portacio Ltda."? Es el negocio perfecto; manejo de estructura de costos bajos, sin tantos parapetos, mano de obra barata y demás. Ah eso sí, me tocaría gastarme alguito dándome el viaje a Estados Unidos a que David Murcia Guzmán me dé una charla. Porque esto es a lo pirámide’s style. Pero nada ilegal. Si la iglesia mató, si los curitas violan niños y nada sucede con eso, asumo que mi idea es totalmente válida.
Con mi negocio estaría aplicando innovación incremental, ya que la mal llamada iglesia católica (para mí la mejor empresa de todos los tiempos) en el pasado innovó con las indulgencias. Yo únicamente le agregaría valor a esta idea del putas- perdón- a esta magnífica idea. Por ejemplo, con las indulgencias de Bonifacito te tenías que morir y tus familiares pagaban el viajecito al reino de los cielos, con Indulgencias Portacio Ltda. tú, más que nadie conocedor de tus pecados, podrías pagar tu paso directo al cielo desde la tierra. El eslogan dice “olvídate del purgatorio” pero eso es pura publicidad engañosa, tu paso o no por el purgatorio depende de cuánto pagues.
Le tengo fe a esta idea en la medida que el mundo no conozca la parte II de la Ilustración. Pero como digo este mundo va de Guatemala pa’ Guatepeor, así que no me preocupo. Auguro el éxito de mi negocio porque como dijo Marx la religión es el opio del pueblo y como dijo Vallejo no hay forma de convencer al que se quiera obnubilar. Espero que en algunos años estas frases aún tengan vigencia.